CUÁNTICA

CuánticaLa física cuántica, que supuso una revolución científica, física y matemática, también influyó en la medicina al descubrir cómo las emociones y la salud están unidas en el ámbito molecular, probando así la inmanente interrelación entre pensamientos, emociones y cuerpo o patología.

En todas las ramas de la ciencia, el progreso se caracteriza por un cambio de método; cuando un nuevo método permanece dentro de los parámetros del anterior, se le considera ciencia de frontera; cuando está basado en parámetros diferentes, se le considera un NUEVO PARADIGMA, tal es el caso de la física tradicional y la nueva física cuántica, así como de la medicina tradicional y de la Sanación Cuántica.

La mecánica cuántica establece el postulado de la no separatividad en la realidad física. La generación del concepto de no separatividad resulta en que para todo sistema cuántico existen estados en los que no es posible considerarlos como compuestos por partes individuales o independientes de manera que forman un todo indivisible – concepto holístico del universo – y cualquier acción en una de sus partes por más separadas o distantes que se encuentren, tendrán efectos en la totalidad del sistema.

La visión cuántica de la sanación es por ende una recapitulación de los sistemas holístico, de cuerpo y alma, considerados ya en diversas tradiciones sagradas del pasado.

Cuánticamente hablando, enfermedad significa estado de confusión mental en el ámbito consciente o subconsciente que produce alteraciones en la salud que son producidas por un desequilibrio en la homeostasis entendida como el conjunto de procesos fisiológicos coordinados inconscientes, de los cuales resulta el mantenimiento de la estabilidad funcional del sistema en su totalidad, es decir, de salud en todos los ámbitos del ser humano.

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TAO Y TAOISMO

Captura de pantalla 2016-07-17 a la(s) 10.02.15EL TAO Y EL TAOISMO

El Taoísmo es una antigua filosofía, mas tarde convertida en religión, de origen chino basada en el concepto del Dao (pronunciado Tao). Las creencias filosóficas taoístas se encuentran principalmente en los textos: “Daodejing” (Tao Te Ching) traducido como “Libro de la Vía y de la Virtud” que es atribuido a la figura de Lao Tse, y en el “Zhuangzi”, libro de parábolas y alegorías atribuido al filósofo Zuang Zi. Para los taoístas se considera el Tao como el proceso de transformación de la naturaleza, la razón inherente a todos los seres, la cúspide, la realidad última, de naturaleza espiritual y distinta de las cosas materiales. El Tao es intemporal, no se ve, ni se oye, ni se siente. Es la fuente primaria cósmica originaria del mundo y de todas las cosas.

El Tao es inalcanzable para cualquier forma de pensamiento humano, (“El Tao que puede conocerse no es el verdadero Tao…” Tao Te Ching), no tiene nombre ni forma, pero aunque sin forma y sin nombre, es la raíz de todas las cosas con nombre y con forma. Por la necesidad de ser descrito se le denominó Tao, que puede traducirse como “vía” o “camino”, aunque también podría entenderse como “intuición”, “sensibilidad” o “sentido”. El objetivo del Tao es enseñar al hombre a integrarse y fluir en la naturaleza en concordancia y armonía, de tal forma que llegue a experimentar en su propio cuerpo sus ritmos vitales. El Tao es inaprensible y sin embargo se puede llegar a percibir en las leyes de la naturaleza y del curso del mundo. Para ello el ser humano debe liberarse en su interior de todo lo que le desvíe del camino del Tao e impida su contemplación. Encontrando el camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, se estará en el camino del Tao. Para poder recorrer ese camino se necesitaría preparación interna, la cual se conseguiría mediante una serie de ejercicios, el recogimiento, la relajación y la perseverancia, obteniendo así la suficiente serenidad mental que posibilita la contemplación del Ser interior.

El Taoísmo como filosofía se desarrolló principalmente a partir de las escrituras de Lao Tse, cuyo nombre puede traducirse como “El Viejo Maestro” o “El maestro niño”, a quien se le atribuye el texto del Tao Te Ching. Sin embargo la figura de Lao Tse, así como la autoria total de la obra y las fechas en las que fue escrito son motivo de controversia. Se supone que Lao Tse vivió durante el siglo VI a.C, y por tanto que en esas fechas se redacto el Tao Te Ching, aunque la fecha es incierta y las estimaciones de los diferentes expertos van desde el siglo VIII al siglo III a.C. También se conjetura que el Tao Te Ching es una recopilación hecha por varias personas. A mediados del siglo II a.C. el libro es elevado por decreto imperial a la categoría de “Ching” (clásico), categoría de la que ya gozaban los cinco clásicos confucianos: “I Ching” Clásico de las Mutaciones, “Li Chi” Clásico del Ritual, “Shi Ching” Clásico de la Poesía, “Shu Ching” Clásico de la Historia y “Lu Shih Ch´un Ch´iou” Anales de la Primavera y el Otoño.

El Tao Te Ching es un corto libro de aforismos de unas cinco mil palabras con un notorio estilo paradójico y poético. No esta ordenado por capítulos ni por temas, pero los aspectos fundamentales del texto se repiten con diferentes formulaciones. La temática principal se interesa por la naturaleza del Tao y la forma de poder alcanzarlo. Existe una gran dificultad en la traducción del texto debido a la capacidad de representar diferentes significados de ciertos vocablos chinos, así como a la amplia descripción del Tao, lo cual ha producido enfrentamientos entre diferentes escuelas de pensamiento y traducción. Después de Lao Tse, el filósofo más importante del taoísmo es Zuang Zi (369 al 286 a.C.), al que se le atribuye el texto del Zuangzi, una colección de historias en vez de una compilación de textos, frases y aforismos tal y como lo es el Tao Te Ching.

El Taoísmo enfatiza varios conceptos encontrados en el Tao Te Ching y en el Zhuangzi, tales como: la vitalidad, la paz, la no acción “Wu Wei”, la filosofía de la debilidad, la espontaneidad, el no deseo “Wu Yü”. Los taoístas consideran que se debe permanecer en quietud pues esta lleva a tomar una actitud más centrada, reposada y equilibrada ante los acontecimientos de la vida y creen firmemente que para conservar la vida, se debe seguir el curso de las cosas sin oponerse a ellas. El “Wu Wei” no es no hacer nada, sino dejar suceder. Es el dejar ocurrir. Es el hacer en el no hacer. Para estar de acuerdo con el Tao, uno tiene que “hacer nada”, es decir, nada forzado, artificial o no natural.

Otro concepto en el que se apoya el Taoísmo es en la existencia de tres fuerzas: una positiva, otra negativa y una tercera, conciliadora. Las fuerzas positiva y negativa se refieren al Yang y al Yin, mientras que la fuerza conciliadora sería el Tao, fuerza superior que las contiene. Bajo el punto de vista chino, todas las manifestaciones del Tao son generados por el juego dinámico de estas dos fuerzas polares. Estas tres fuerzas se pueden ver representadas en el símbolo del Tai Chi (también conocido como Taijitu o simplemente como Yin-Yang). El Yin y el Yang aunque representan dos fuerzas aparentemente opuestas forman parte de una única naturaleza, pues ambas provienen del Tao, por ello para los taoístas no se considera superior la vida sobre la muerte, lo positivo sobre lo negativo, el placer sobre el sufrimiento, etc.